LA COLADA

La digestión "oenegera" va discurriendo según lo previsto. Culminado el proceso álgido, sin Secrepat ni digestivo alguno, va encaminandose por el intestino grueso, siendo absorbidos sus nutrientes, entreteniendose por los múltiples recovecos de las tripas, para desembocar, tras los sucesivos filtros, en el detritus o desecho que a lo más o mejor abonará el estercolero más extempóreo.

Digo esto con todo el respeto para el detritus y para todos los que en torno a él laboramos, pero lo que está muy claro es que de la protesta activa por la explotación del tercer mundo, de las acampadas en la Castellana, del 0,7 % mínimo, etc.., lo que va quedando es una deuda galopante para ese "inmundo", un no disponer de tiempo para la causa que tanto nos preocupa, dada la atención que requieren los plazos del

coche y de la casa, la movida, la operación triunfo, el chupito, los mundiales, la botellona o cualquier otra

lindeza en la que nos quieran o queramos entretener; un 0,2 % decreciente de los Presupuestos - una migajita- condicionado a que acepten algún producto o servicio "made in spain" y quién sabe si con visita presidencial incluida, en baño de multitudes, con niños aborígenes lavaditos y peinaditos rodeando al Primer Señor y a la Primera Dama a los que hemos tenido el placer de elegir democráticamente (bueno, a ella la eligió él).

Con este panorama, nos permitimos el lujazo de ir por ahí dando lecciones -menos a diestra que a siniestra- de democracia, participación, solidaridad, cristiandad y todo tipo de exquisiteces a gente afanosa y esforzada que no logra poder alimentar a su familia ni a si misma. Desde el corralillo de la risa, en el que nos encontramos - ¡vengan Parques Temáticos, Concursos, Desfiles de Bellezas....!- , arrogantes y displicentes señalamos los errores en los que incurren los que están sumergidos en esa espiral de pobreza, hambre y desesperación: a estos les falta organización, los otros tienen que mejorar sus infraestructuras, aquellos no disponen de cuadros técnicos.

Tienen que aceptar nuestra ayuda. Les ofrecemos seguidamente las recetas exitosas entre las que necesariamente se incluirá la explotación "conveniente" de sus recursos (ellos los dilapidan) por alguna empresa occidental, así logramos la reversión multiplicada de nuestra ayuda concentrada cada vez en menos manos, dados los procesos crecientes de jerarquización empresarial y financiera, y así la capacidad

de decisión se va alejando progresivamente de los supuestos pueblos soberanos para quedar en manos de un fantoche, una casta militar o un grupito selecto y bien mantenido. En este marco de globalidad imperante los medios informativos nos indican donde tenemos que fijar la mirada y, sobre todo, donde no tenemos que mirar, nos inducen la sentencia y una vez extendida/establecida solo nos queda ejercer la función de Archiveros Históricos: gloriosa función en la que nos creemos jueces o dioses o ¡vaya usted a saber!.

Vamos archivando los casos: Chechenia: silencio; Cuba: que se muera el dictador; Timor Oriental: (se nos ha perdido la etiqueta); Argelia: ¡Bhuaa!; El Congo: ¡Ahí se maten!; Chiapas, Lacandona, Comandante

Marcos: ¿donde estará la caja?; Los Orfelinatos Chinos: ¿cuando fué eso?, Afganistán, Pakistán, Tayikistán: menudo tomate. Vamos engrosando el archivo de mierda clasificada confiados en qué la máquina de la Historia vaya lavando y depurando todas las manchas e impurezas contenidas. Al tiempo, como principio activo de este detergente histórico, se le añaden ahora nuevos ingredientes de avanzada tecnología capaces de disolver la mugre, tales como el férreo control de la información (solo existe lo que se conoce), el control de la temperatura adecuada (generación de violencia social) y por último un centrifugado aspaventoso para echarle los excrementos al oponente, si lo hubiere.

Panorama aparentemente apocalíptico, pero que funciona en un surround que lo muele todo y en el que participamos, integrados, de alguna manera todos: con nuestros fondos de inversión, que buscan la mayor rentabilidad, con nuestros bancos como buques insignia, con nuestras compras de alto diseño y bajo precio, con nuestros cochazos, que nos los merecemos, en fin con una complicidad consciente o inconsciente que nos salpica y de la que dificilmente podemos escapar.

A veces la lavadora falla por algún elemento imprevisto ( la cal- el azar histórico) y rebrotan los desechos

entremezclados, inconexos, incomprensibles. Lo hemos visto en Los Balcanes, en Argelia, en Colombia, en Africa por doquier. Las "soluciones" integristas, radicales, nacionalistas, terroristas solo agravan el problema y profundizan en el dolor.

Avanzamos yá en el tercer milenio con una herencia dolorosa y el papel de las O.N.Gs. parece reducido a poner tiritas.

Con todo, bendita tirita para el que le toca, al menos

Francisco Matas.